|
| Cátedra Ángel Palerm |
|
|
|
|
Innovador de la Antropología Mexicana SITIO WEB DE LA CÁTEDRA ÁNGEL PALERM EN EL CIESAS Jorge Alonso* Ángel Palerm nació en Ibiza el 11 de septiembre de 1917. Sus padres fueron Antonio Palerm y Maria Sofía Vich. Fue el tercero de cuatro hermanos varones. Su familia era de comerciantes e industriales en pequeño. Primero aprendió a hablar el ibicenco. El castellano vino después. Su madre era muy católica. Su padre profesaba un catolicismo formal. Además Ángel convivió con familiares no religiosos. En la escuela recibió clases de religión, pero también tuvo maestros liberales. En esta forma recibió ambas influencias. Vivió con intensidad la caída de la dictadura de Primo de Rivera en 1929. Participo en la Asociación profesional de estudiantes ibicencos en donde se relaciono con estudiantes de Barcelona y Madrid. También tuvo contactos con marineros que habían viajado por todo el mundo. Fue influido fuertemente por anarcosindicalistas catalanes. Su militancia en esta corriente le valió el que en varias ocasiones cayera preso. La mayor parte del tiempo entre 1934 y 1936 la paso en actividades políticas de propaganda y de organización. Desconfiando del discurso de la etnicidad por su carga racista, le importaba más la lucha obrera en contra de la empresa capitalista. Combatió en la guerra civil. Esta guerra la entendió como el combate antifascista. Estaba convencido de que era una lucha por la revolución social. Deseaba un socialismo lo mas libertario posible. Le disgustaba la burocracia, y aborrecía cualquier forma de autoritarismo; pero como estaba convencido de que había que ganar la guerra, adopto la disciplina militar de los comunistas. Ascendió de jefe de compañía hasta jefe de operaciones de división. Varias veces fue herido. En febrero de 1939, ante la derrota, fue de los últimos en cruzar la frontera con Francia, y confinado en un campo de concentración. En julio de 1939 se embarco rumbo a México. En la ciudad de México prosiguió en la actividad política de los refugiados. Mantenía entrenamiento militar y escribía en periódicos de izquierda. Pretendía regresar a su patria y luchar en la clandestinidad. Se caso con Carmen Viqueira. Las intrigas, y el hecho de que los rusos que había conocido en las filas internacionalistas cayeran en su tierra fusilados lo llevaron a separarse de los comunistas. Casualmente se escape de haber sido inmiscuido en el caso relacionado con el asesinato de Trotsky (i). Dejada la actividad política la vida privada empezó a tener importancia. Busco trabajo, y Carmen lo presionó para que volviera a estudiar. Pero le faltaban papeles. Primero lo convencieron de que ni se le ocurriera acudir a la UNAM porque ahí imperaba un ambiente reaccionario. Fue a la Normal Superior esperando que regularizaran su situación. Y aunque se profesaba una solidaridad general con la causa republicana española, no había apoyo a los estudiantes que eran refugiados. Sin mucha esperanza fue a la Facultad de Filosofía de la UNAM. El jefe del Departamento de Historia era un pro franquista; no obstante, facilito que fuera aceptado por la junta de revalidaciones de la UNAM. Le valió el que hacia muchas lecturas. Le importaban las comparaciones entre México y España. Su interés por México, primero era subsidiario al de España. Poco a poco se fue metiendo en la problemática americana y específicamente mesoamericana. En esto influyo su contacto con Pablo Martínez del Río. Estudiaba y trabajaba. Tomo clases en la Escuela de Antropología. Recibió la influencia de buenos antropólogos, como Kelly, Tax, Armillas, Carrasco, Pozas, Redfield, Foster y Kirchhoff. Aprendió de filósofos europeos que emigraron por la guerra. Su primer trabajo publicado como estudiante fue "Sobre las relaciones poligámicas entre indígenas y españoles durante la conquista de México, y sobre algunos de sus antecedentes en España" (ii) . Tuvo una larga experiencia de trabajo de campo en el Tajín con Isabel Kelly, de quien aprendió el rigor de la metodología y la reflexión analítica. Sus contribuciones sobre agricultura y tecnología agrícola, así como acerca de la expansión militar mexica fueron tan importantes que Kelly lo puso como coautor del volumen The Tajin Totonac. PartI. History, Subsistence, Shelter and Technology (Smithsonian Institution, Washington, 1952). Quizo presentar su tesis sobre las bases agrícolas de la civilización urbana en Mesoamerica, pero en la UNAM no le reconocieron los cursos tornados en la ENAH. Por fin logro titularse por la UNAM a través de la ENAH. Conseguir empleo era difícil, más para un refugiado. Había un puesto vacante en la Unión Panamericana en Estados Unidos de ayudante de editor de una revista. Comas lo animo a solicitarlo. Así ingreso como antropólogo en la Oficina de Ciencias Sociales de la Unión Panamericana. Vivió 13 años en Estados Unidos. Ángel hablaba de cuatro exilios: de Ibiza a España, de España a Francia, de Europa a México, y de México a Estados Unidos. En 1952 publicó su primer artículo en una revista mexicana que Palerm apreciaba por su seriedad (iii). Ángel se hizo amigo de los estudiantes de J. Steward (Wolf, Mintz, Millon y Sanders). En la Unión Panamericana le encargaron el Boletín de Ciencias Sociales, al que convirtió en una importante publicación de divulgación. Esta tarea lo obligaba a leer muchas revistas sobre antropología, sociología e historia. Hacia síntesis de las contribuciones teóricas y metodológicas mas importantes. Así aprendió más. También traducía artículos que eran publicados con la autorización de sus autores. Hizo del boletín una revista mensual. Después promovió una serie de publicaciones monográficas en ingles y en español. En esa serie publicó el simposium sobre irrigación en el que participaron Steward, Adams, Wittfogel, Beals, y el mismo. Hizo estudios sobre la enseñanza universitaria en ciencias sociales en América Latina y ayudo a organizar una exposición en la Smithsonian sobre México prehispánico. Tradujo la Guía de Murdock para la clasificación de los materiales culturales y el Manual de campo de los ingleses. Se incorporo a la vida académica estadounidense. Dio clases en seminarios de postgrado en la American University y en la Universidad Católica de Washington. Recibió invitaciones para dar conferencias en Princeton y en Harvard. Como jefe administrativo de la Secretaria General hizo una reorganización en la Unión Panamericana y dejo en puestos de importancia a latinoamericanos de orientación liberal. Empezó el programa de becas de la OEA, y el programa de cátedras y de asistencia técnica. Se esforzó por defender la autonomía de la institución. De 1961 a 1965 fue director del departamento de Asuntos Sociales. Fue a España como funcionario internacional. Después del asesinato de Kennedy, la presión estadounidense contra la gestión de Palerm se fue haciendo insoportable. Sugirió al Secretario General de la OEA que no apoyara la invasión de Estados Unidos a Santo Domingo. No fue escuchado y renuncio. No le fue aceptada la renuncia, sino que fue enviado a Perú. En la Unión Panamericana publico varios escritos sobre el regadío en el área central de Mesoamerica, sobre construcciones militares y la guerra en Mesoamerica; acerca de métodos arqueológicos, civilizaciones de regadío, y cuestiones de planificación. Edito libros sobre planificación regional y desarrollo agrario. Junto con Wolf, Crevenna, Armillas y otros, acerca de los anteriores temas y sobre las contribuciones de la sociología y la antropología al estudio de los problemas del desarrollo económico; sobre estudios de ecología humana y la planificación. Realizó una veintena de reseñas de importantes autores (iv). La formación de Palerm lo había llevado a tener una licenciatura y maestría en historia y etnología y un doctorado en planificación. Hizo ver que la planificación tenía dos niveles: uno técnico y otro de decisiones políticas. A Palerm le intereso la historia no como crónica sino como ciencia social que hacia entender las razones por las cuales una sociedad había adoptado ciertas formas y sufría cambios. Valoraba la antropología porque se podía estudiar la sociedad en vivo. Era la otra cara de la historia. Había recibido dos invitaciones: una para que fuera a España bajo el patrocinio del Instituto de Cultura Hispánica, y otra para organizar el Departamento de Antropología en el nuevo campus de la Universidad de Nueva York. Opto por volver a México, aunque la xenofobia como arma política le impidió que se pudiera cumplir un ofrecimiento de que se encargara de una subdirección del Museo de Antropología para organizar y desarrollar la investigación. Fue solo profesor de cátedra en la ENAH. Se inicio en 1966 con el curso de etnología. Fue representante de la especialidad de etnología en el Consejo Técnico de la ENAH. Forme parte de un grupo de profesores renovadores (en el que estaban E. Valencia, G. Bonfil, A. Warman, M. Nolasco y M. Olivera) el cual revise e intento reorganizar los planes de estudio. Esto fue bloqueado, y a principios de 1968 tanto alumnos como profesores empezaron a hacer asambleas y paros. Comenzó el movimiento con carácter académico. Irrumpió el movimiento estudiantil general. Vino la represión. G. Bonfil y A. Warman fueron cesados. Palerm, D. Cazes, M. Nolasco, E. Valencia y otros (los profesores de Antropología Social) en protesta renunciaron. Palerm había sido invitado a enseñar Antropología en la Universidad Iberoamericana. A raíz de las expulsiones y renuncias en la ENAH Ángel incorporo a este grupo, al cual se añadió L. Reyes, para montar en serio un departamento de Antropología Social en la Ibero. Hizo de la teoría uno de los ejes del programa de enseñanza. Otro fue el trabajo de campo. Recupero la tradición europea, y en ella al marxismo, a la teoría evolucionista. Impulse un programa de postgrado. Abrió nuevos campos de estudio a la antropología. Sin dejar el estudio etnográfico de las poblaciones indígenas, paso al estudio del campesinado, de grupos étnicos no indígenas, a formas urbanas, a la clase obrera, a la burguesía... Desde hacia tiempo Ángel Palerm y Gonzalo Aguirre Beltrán habían discutido la necesidad de un programa de estudios superiores. En 1973 fue creado el CISINAH, y Palerm fue su primer director. Agrupo una serie de proyectos de investigación en grandes temas (campesinos, antropología política, minorías étnicas, etc.). Trajo especialistas extranjeros que contribuyeran a la formación de investiga-dores mexicanos. Impulse la publicación de las investigaciones de buen nivel. Inicio un programa de doctorado tutorial basado en la investigación. Al cambiar el sexenio Ángel dejo la dirección del CISINAH y volvió a la Ibero. Contribuyo a que se formaran centros de investigación y formación antropológica en otras instituciones. Impulse la construcción del Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales. Se ufanaba de haber rote el monopolio de la antropología en México. Sus obras más importantes son, como único autor, quince libros; y cinco como coautor. Publico artículos en once libros colectivos, y 18 artículos en revistas académicas. Si contamos todas sus publicaciones, reediciones y obras traducidas, 45 vieron la luz en Estados Unidos, 30 en España, tres en Centroamérica, dos en Puerto Rico y 81 en México. Elaboro proyectos de estudios antropológicos. Dirigió proyectos de antropología aplicada (v). Hizo ver que la evolución de los seres humanos, la sociedad y la cultura, no solo constituye el gran terna común de las ciencias antropológicas, sino que impone también ciertos requisitos conceptuales y metodológicos. Reestructuro programas de estudio. Profundizó en el neoevolucionismo. Analizo los efectos de la agricultura de irrigación en la evolución social. Impulse la investigación sobre el Modo Asiático de Producción. Relaciono el intercambio entre tecnología y política como factores causales de la evolución social. Sostuvo que el despotismo había surgido en las sociedades de tipo oriental como un resultado de diversos rasgos institucionalizados que se entrelazaban y sostenían mutuamente. Entre esos rasgos destaco como de especial importancia las realizaciones del Estado en construcciones, en organización y en apropiación. Este Estado mantuvo muy débil el sistema de propiedad privada y ligo a si la religión dominante. Palerm categorizó a la clase dominante de la sociedad hidráulica como una burocracia monopolista (vi). Estudiando otra etapa de México, subrayo que el éxito económico de la hacienda era inconcebible sin su articulación con la comunidad indígena. La comunidad indígena fue organizada por el sistema colonial sobre las ruinas de las sociedades conquistadas en Mesoamerica. Coloco la cuestión de la formación colonial mexicana en el contexto del sistema mundial y del desarrollo del capitalismo (vii). Recalcaba que el sistema mundial no se había constituido sino hasta la colonización de América. Palerm hizo ver que el indigenismo oficial había sido organizado como una forma de control político a través del régimen de las comunidades indígenas y las dotaciones ejidales (viii). Destaco las virtudes de la organización indígena comunitaria, su tecnología, su adecuación al medio ambiente. Hizo ver que "integrar ha significado (...) extraer al indio de su comunidad y convertirlo en peón de hacienda, (...) en criado domestico, en trabajador migratorio, en asalariado urbano, etc." (ix). Le parecía bien que, sin abandonar el estudio de los grupos indígenas, se hubiera pasado al análisis del campesinado, al de la sociedad nacional y al de la articulación de sus diferentes segmentos, clases y grupos sociales (x). Palerm se intereso por los sistemas agrícolas, como por las combinaciones de recursos materiales y trabajo, capital, tierra, mano de obra, tecnología y ecología. El sistema de plantaciones en un contexto mundial lo concebía como un sector de una red de relaciones de todo tipo, pero específicamente económicas y políticas (xi). Considero al campesinado como un modelo de producción articulado al sistema capitalista dominante. La unidad de producción campesina no funcionaba independientemente del sistema global. Esta aprovechaba al máximo la estructura familiar, combinaba autoabasto y venta de mercancía y de trabajo. Desde los precursores hasta los profesionales británicos realizó una pedagógica historia de la etnología. Insistía en que el capitalismo puro no existía tal cual, sino que era un modelo construido con propósitos analíticos. Lo mismo pasaba con el concepto de clase social y el de modo de producción. De este último decía que había sido elaborado por Marx en un grado muy alto de abstracción para servir el propósito principal de poner al descubierto las relaciones esenciales entre cada sistema social de producci6n y las formas sociales que lo habían originado. Subrayaba que transformar la descripción de las particularidades que indiscutiblemente poseía cada sociedad en la proposición de un nuevo modo de producción reduciría al marxismo al nivel del empirismo más esterilizante. Recalcaba que el modo de producción era un instrumento analítico obtenido por medio de la abstracción. No era de ninguna manera un modelo descriptivo de una sociedad concreta. Su validez no residía en su adecuación formal y estricta a una sociedad determinada, sino en su utilidad para analizar cada sociedad revelando su funcionamiento, los principios de su estructuración y las leyes de su desarrollo. No se cansaba de repetir que los propósitos esenciales de un modelo eran teóricos, lo que quería decir que eran explicativos, interpretativos y predictivos. Llamaba a estudiar a los autores directamente, más si se trataba de los clásicos. Impulsaba a hacer combinaciones entre auto-res que produjeran modelos analíticos novedosos. Tenia la convicción de que el marxismo encontraría otra vez el camino de regreso a la política entendida como actividad científica, que conseguiría hacer de las ciencias sociales disciplinas dedicadas a su verdadera tarea de transformar la sociedad (xii). Ángel Palerm se vio obligado a realizar síntesis con los elementos encontrados. En esta forma combine las tradiciones religiosas y liberales, su lengua de nacimiento y el español. Muchas veces transterrado, engrandeció la antropología mexicana, pese a que antropólogos mexicanos en momentos cruciales para su carrera académica le hacían sentir que no había nacido en México. Intento buscar espacios de autonomía para una institución panamericana dominada por los intereses estadounidenses. Hacia confluir tradiciones intelectuales europeas, estadounidenses y mexicanas. Ensayaba modelos en los que propiciaba convergencias de autores opuestos. Sintetizando influencias cristianas, anarquistas y marxianas teorizaba y encaminaba su propia praxis. Ángel Palerm fue sobre todo maestro. Invitaba a pensar, a discutir, a polemizar. Innovo en el estudio de la antropología. Diversificó centros de investigación y de enseñanza antropológica. A una gran cantidad de estudiantes de licenciatura y de postgrado los enseñó a hacer antropología de excelencia. Murió en la ciudad de México el 10 de junio de 1980 (xiii). Selección bibliográfica Observaciones sobre la reforma agraria en Italia, Washington, Departamento de Asuntos Sociales de la Unión Panamericana, 1962. Observaciones sobre la planificación regional, Madrid, Instituto Balmes de Sociología, 1962. Productividad agrícola: un estudio sobre México, México, Centro Nacional de Productividad, 1968. (Con Eric Wolf) Agricultura y civilización en Mesoamerica, México, SEP, 1972 (Sepsetentas). Obras hidráulicas prehispánicas en el sistema lacustre del Valle de México. México, SEPINAH, 1973. Historia de la etnología: los precursores, México, SEPINAH, 1974. Historia de la etnología: los evolucionistas, México, SEPINAH, 1976. Modos de producción y formaciones socioeconómicas, México, EDICOL, 1976. Historia de la etnología: Taylor y los profesionales británicos L México, CISINAH,1997. Antropología y Marxismo, México, Nueva Imagen-CISINAH, 1980. * Profesor investigador del CIESAS- Occidente, socio del CEAS.
[1] Esta biografía fue preparada por el Dr. Jorge Alonso como un homenaje al Dr. Palerm, y fue publicada por el Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales AC (CEAS) en su colección “Serie Biografías: Los maestros de la antropología mexicana”, puede consultarse en la página del CEAS www.ceas.org.mx . Esta colección, que tiene como objetivo dar a conocer la trayectoria y los aportes de antropólogos destacados que han contribuido a la formación teórica, metodológica y práctica de la disciplina en México. |


