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| Propiedades | Descripción |
| Descripción | Ana Rosas Mantecón - a conceptualización del patrimonio cultural, generalmente entendido como las expresiones
culturales de un pueblo que se consideran dignas de ser conservadas, ha
recorrido un largo camino. Desde sus orígenes, en el siglo XVIII, la noción estuvo
estrechamente vinculada a la del acervo de obras apreciadas como valiosas (Giménez,
1982: 5) y legítimas, respaldadas por su prestigio histórico y simbólico.
En América Latina, la concepción del patrimonio como acervo ha prevalecido sobre todo en las
disciplinas directamente responsables de su cuidado —arqueología, arquitectura, restauración—.
Esta manera de conceptuar el patrimonio es, en mayor o menor medida, estática: asume que la
definición y apreciación de los bienes culturales está al margen de conflictos de clases y grupos
sociales. Decimos en mayor o menor medida porque hay grupos que, aun enarbolando la concepción
del patrimonio como acervo, reconocen una cierta gama de conflictos respecto de los posibles usos
del patrimonio y buscan defenderlo de la voracidad privada u oficial que lo afecta, en aras del
aprovechamiento de su prestigio simbólico. A la luz de esta conceptuación, la legitimidad del
patrimonio ha aparecido como incuestionable y su carácter de herencia excepcional ha llevado a los
investigadores a desconsiderar el análisis de su relación con los diferentes sectores de una sociedad
dada. Esta relación no podría ser otra que la de la admiración y el cuidado que, en caso de no darse,
generalmente se explica por la desatención y la ignorancia. |
| Nombre de archivo | alt16-presentacion.pdf |
| Tamaño de archivo | 82.59 KB |
| Tipo de archivo | pdf (Tipo Mimeapplication/pdf) |
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Revista Alteridades